Posibles aplicaciones
Los controladores de procesos utilizan el tamiz de microfiltrado para asegurar la pureza de los fluidos que alimentan los actuadores neumáticos y los sistemas de lubricación en la construcción de sistemas de automatización. Cuando el flujo se vuelve irregular o aparecen ruidos de cavitación, el técnico suele inspeccionar la línea de alimentación y detecta una presión descendente acompañada de una acumulación de residuos en la zona del tamiz. La sustitución del tamiz obstruido o su limpieza cuidadosa con solventes compatibles restaura el caudal normal y evita el desgaste prematuro de bombas y válvulas. En instalaciones donde se manejan aceites de alta viscosidad, el tamiz actúa como filtro de partículas finas que podrían bloquear los orificios de los inyectores; su fallo se manifiesta como un aumento de la temperatura del motor y una reducción de la velocidad de respuesta del sistema. Los técnicos, al revisar los históricos de alarmas y los indicadores de presión, identifican rápidamente la necesidad de intervenir en el tamiz y, tras la intervención, el equipo vuelve a operar con la precisión requerida para los ciclos de automatización.