Editorial de Giancarlo Corò
En el saturado panorama de Internet, están empezando a surgir soluciones logísticas racionales y viables, incluso para las PYME. Se trata de almacenes virtuales intercompañía, gestionados por operadores especializados, que, partiendo de bajos costes de inversión, reducen significativamente los costes de gestión de aprovisionamiento. Pero ¿qué condiciones son necesarias para que estos proyectos se realicen?
Una de las formas más concretas de integración entre el comercio electrónico y la logística se está logrando a través de plataformas virtuales. Ciertamente, esta no es la única forma en que la logística se une a las tecnologías de red. Sin embargo, la posibilidad de optimizar las adquisiciones y reducir los costos de compra y suministro a través del acceso a sistemas de información interempresas puede ser un logro notable, especialmente para las PYMES. La idea en la que se basan estas soluciones es un principio típico de la logística: los almacenes y las compras disfrutan de altas economías de escala, por lo que si varias empresas comparten estas actividades, cada una gana en términos de eficiencia técnica en comparación con las soluciones caracterizadas individualmente. De hecho, más allá de una mayor capacidad de mercado y menores costos administrativos garantizados por la concentración de compras, se sabe que para un mismo nivel de servicio, el costo de suministro es una función creciente del número de almacenes. Why then do small businesses, especially in industrial districts, not create warehouses and common supply services? La respuesta es que, de hecho, las pequeñas empresas no sólo buscan la eficiencia técnica sino también la preservación de su autonomía de gestión (fuente insustituible de flexibilidad) y son muy reacias a compartir información crítica sobre sus mercados, tanto en términos de suministro como de distribución, con sus competidores directos. Además, la creación de plataformas logísticas comunes conlleva elevados costes de inversión, difíciles de recuperar en caso de cambio de estrategia por parte de una sola empresa.
Las plataformas virtuales superan este obstáculo y también reducen el primero en gran medida. De hecho, para optimizar las compras y el suministro no es necesario construir un almacén común, sino que basta con confiar la gestión de la información sobre el estado de los almacenes existentes y las actividades de reordenación relativas a las compras gestionadas a un operador especializado. No todas las categorías de adquisiciones se pueden gestionar de esta manera. Pero para muchos tipos de compras y suministros de mercancías la operación es ciertamente posible.
Una condición imprescindible es, por tanto, que las empresas puedan compartir un estándar logístico-comunicacional sobre el que se crea la plataforma virtual. Soluciones de este tipo las ofrecen actualmente algunos operadores, como Datilog y Unitec (para una reseña, véase la revista Systems & Enterprise de febrero de 2000), que han desarrollado sistemas de información abiertos que, una vez adoptados por varias empresas, permiten ahorrar en las compras (gracias a las economías de escala) y simplifican la gestión administrativa (al confiar las renovaciones relativas a compras repetidas a una sola factura).